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¿Qué es el mobbing o acoso laboral y cómo puedes gestionarlo? Guía completa

El mobbing laboral, también llamado acoso laboral, afecta a más de 2 millones de personas en España. En esta guía, te lo contamos todo.

El mobbing es una cosa muy seria que todos tenemos en mente. Si te decimos que sólo en España afecta a más de 2 millones de personas, seguro que la magnitud del problema incluso aumenta, ¿verdad?

De hecho, los estudios más recientes dicen que, entre el 11 y el 15% de los empleados en España lo han sufrido en algún momento. Lo que es incluso más preocupante, es que el 9% lo sufre de forma directa y continuada.

Como habrás adivinado, el mobbing laboral afecta en especial manera a las mujeres, en el que el porcentaje sube a más de un 18%, y a los menores de 24 años.

Por eso hemos querido preparar esta guía para que puedas tener todos los datos sobre el mobbing. Vamos a hablar sobre qué es, los tipos de acoso laboral que existen y también cómo gestionarlo legalmente, tanto si eres trabajador como la propia empresa.

¿Qué es el mobbing laboral? La primera pregunta que debemos responder

Cuando hablamos de mobbing, todos tenemos una idea sobre qué es pero, al tratar de definirlo, en muchas ocasiones no somos capaces. El mobbing es un sinónimo de acoso laboral, y son acciones de violencia injustificada de forma continuada en entornos laborales. Además, estas conductas se hacen de forma consciente y premeditada para degradar tanto el ambiente laboral como la persona que es objeto de ellas.

Es tan grave que, en muchos casos en los que no se trata, el trabajador termina abandonando a la empresa con secuelas físicas o psicológicas.

El mobbing ascendente, descendente y horizontal

Ya sabes que a los humanos nos gusta muchísimo definir las cosas, y en el caso del acoso laboral, también tenemos varias definiciones según la dirección que tenga. Por ejemplo, hablamos de:

  • Mobbing laboral descendente, cuando un trabajador de mayor rango acosa laboralmente a un subordinado. Suele suceder dentro de su mismo equipo, pero no tiene por qué ser así. La mayoría de nosotros puede que pensemos que es el más común, porque tiene un fundamento de escala de poder. Lo más normal es que se vea definido por tareas injustas o súper complicadas, una carga de trabajo excesiva o la no valoración del trabajo.
  • Mobbing laboral ascendente es justo al contrario: un subordinado le hace mobbing laboral a un superior jerárquico, ya sea a su jefe directo, o a otra persona que esté por encima de él en el organigrama. Aunque parece más sutil, no lo es. Aquí caben desde el sabotaje de proyectos o tareas hasta la difamación, normalmente orquestado para quitar al mando superior de en medio.
  • Mobbing laboral horizontal sería el acoso laboral que se produce entre miembros de un mismo nivel jerárquico. Entre ellos vuelven a estar el sabotaje o la difamación, pero también la exclusión social.

¿Por qué se produce el acoso laboral?

Como habrás imaginado, no existe una causa única que podamos decir que es la que produce que exista un acoso laboral, ya que es mucho más complicado que eso.

Ahora bien, lo que sí que podemos decir es que hay ciertos caldos de cultivo que pueden, a medio plazo, acabar en un mobbing institucionalizado en la empresa.

El ejemplo más claro es la típica empresa en la que existe una cultura y un clima súper tóxico. Aquí lo que puede ocurrir es que los trabajadores pueden imitar las conductas que vienen desde arriba, si es que son generalizadas, lo que terminará con una empresa en la que el acoso es la norma.

Existe otro ejemplo bastante extendido, que sucede entre compañeros. Ocurre cuando un trabajador tiene miedo de una sustitución por otra persona y, como método de defensa (muy cuestionable), termina haciendo mobbing.

Esto son sólo dos ejemplos muy directos pero, como te decíamos, siempre que intervienen varias personas con sus bagajes de vida y sus egos, la cosa se complica.

No es lo mismo estrés laboral, burnout y discriminación laboral

Hay un punto muy interesante, y es diferenciar lo que es mobbing laboral de lo que no lo es.

Queríamos empezar por el estrés laboral, que no deja de ser un pico de trabajo y, normalmente, ansiedad por llevarlo a cabo.

Y sí, hay trabajos que, por su propia naturaleza, son más estresantes que otros.

Ahora bien, si ese estrés laboral se mantiene en el tiempo, un trabajador puede terminar sufriendo un burnout. La clave aquí es que, aunque las consecuencias son muy malas, no hay mala fe por parte de la empresa ni es algo dirigido a una persona.

De hecho, tenemos una guía completa del síndrome de burnout en la que te ofrecemos más detalles.

En el caso de la discriminación laboral, la principal diferencia es que el mobbing es algo dirigido hacia un trabajador en concreto para que termine renunciando a su trabajo y marchando de la empresa. Sin embargo, la discriminación laboral sucede normalmente por cuestiones de género, orientación sexual, etc. En ella, un trabajador tiene un trato desigual, y sí, también existen leyes para que esto no ocurra.

Los tipos de mobbing que más se repiten

Como te decíamos antes, nos gusta clasificar. El mobbing o acoso laboral tiene una clasificación más o menos establecida de la que te queremos hablar brevemente, porque es bastante autoexplicativa

El primero sería el mobbing disciplinario

Es quizá el más sutil, porque puede no haber ni insultos, ni gritos ni una exclusión forzada, pero sí que produce una incomodidad que puede llevar a una desmoralización del trabajador o incluso a buscar un despido.

Se da cuando un superior usa medidas disciplinarias, como faltas leves o graves contra un trabajador, de forma desproporcionada y repetidamente.

Mobbing estratégico, el más planificado

Hay ocasiones en que un compañero, superior o subordinado traza un plan para conseguir un objetivo. Puede ir desde minar la autoestima hasta poner en puerta de salida a otro trabajador, y planifica una serie de acciones para perjudicarle.

Las motivaciones pueden ser muchas: desde miedo a ser reemplazado, o incluso despedido, hasta envidia por un ascenso que un trabajador creía suyo y luego no lo fue.

Mobbing perverso, muy difícil de detectar

Dentro del mobbing perverso normalmente se añaden una serie de acciones y estrategias que están dentro de la violencia psicológica. Suele ser muy difícil de detectar porque, en muchas ocasiones, hay una intrahistoria que hace que comportamientos un poco extraños o incluso sin importancia, realmente vayan a hacer daño a un trabajador.

Mobbing o acoso laboral sexual

Como el acoso laboral sexual es uno de los que más se repite, tiene su propio punto en esta guía. Como habrás adivinado, ocurre cuando el acoso entra en el terreno sexual, no sólo de una forma activa, sino también cuando se busca denigrar o atentar contra la dignidad de una persona por vía de actitudes o críticas sexuales.

Acoso físico, muy presente en los ambientes tóxicos

Tienes en mente la frase de “llegar a las manos”, ¿verdad? Pues es algo que sigue ocurriendo en algunas empresas y puestos de trabajo.

Insultos, amenazas verbales, físicas y, en una última forma, también peleas más físicas.

Todo esto y mucho más está dentro del mobbing laboral físico.

Mobbing psicológico, la otra cara de la moneda

Y, por el contrario, todas las acciones que tengan que ver con el aislamiento social, la manipulación o la difusión de rumores, por poner tres ejemplos muy directos, estarían conectados con el acoso laboral psicológico.

Es mucho más complicado de demostrar que el físico.

Ciberacoso, uno de los más extendidos

En los tiempos que corren en los que todos tenemos herramientas digitales y redes sociales, tenemos que incluir en esta guía el mobbing digital, también llamado ciberacoso.

No sólo son emails o cosas tan sencillas como no incluir en los grupos de empresa (o de WhatsApp) a un trabajador, sino también puede haber acoso por vía redes sociales.

Algunas de las consecuencias que deja el mobbing laboral

Una de las cosas más importantes del mobbing no es sólo lo que sufre la persona que lo recibe en el momento. También puede afectar a otras áreas de su vida y, además, durante largos periodos de tiempo.

Por ejemplo, algunos de los síntomas físicos más comunes son el insomnio y, fruto de ello en parte, un cansancio crónico.

Por otra parte, en el plano psicológico tienden a ir más hacia la pérdida de confianza y puede desembocar incluso en una depresión.

Ni que decir tiene que estos síntomas van a tener hueco también en otras facetas de la vida. Por ejemplo, lo normal es que la persona que está sufriendo este acoso laboral comience a limitar su vida social e incluso afecte a su vida familiar, pudiéndose mostrar más irascible o apático en casa.

Las fases que todos vamos a encontrar en el mobbing

El acoso laboral no aparece de la noche a la mañana y, aunque parezca mentira, se suele dividir en tres fases distintas:

Fase 1: El conflicto

Lo primero que ocurre es que, por la razón que sea, se abre un conflicto. Puede suceder entre un trabajador y otro, o entre grupos de trabajadores.

El conflicto puede ser real o simplemente un miedo infundado, pero la clave aquí es que no se gestiona correctamente y ese sentimiento da lugar a la siguiente fase.

Fase 2: El acoso en sí mismo

Como el conflicto no se cierra, la persona que acosa comienza a realizar acciones. Estas serán planificadas o no, con el objetivo de acosar al otro trabajador de manera psicológica, física, disciplinaria o tantas otras que hemos visto más arriba.

Fase 3: El aislamiento

Si el acoso sigue escalando y los acosadores no tienen consecuencias ni se gestiona el problema, no se va a parar en la segunda fase.

En lugar de eso, los acosadores van a empezar a aislar al acosado del resto de compañeros y amigos que tenga dentro de la empresa, dando lugar a un aislamiento.

Cuando un trabajador se siente acosado y sin apoyos dentro de la empresa es cuando las consecuencias son más claras y, normalmente, termina con el trabajador acosado buscando la manera de salir de la empresa.

Cómo gestionar en la empresa el mobbing laboral

Que el mobbing es una realidad es algo que no podemos negar, pero sí que podemos intentar ponerle freno gestionándolo correctamente.

Por ello, hemos querido diferenciar cómo brindar apoyo por parte de la empresa o cómo solucionar el problema de la persona a la que, tristemente, están acosando.

Cómo se gestiona el acoso por parte de la empresa

Si estás en el área de Recursos Humanos o en cualquier otra que vaya de la mano con la gestión de un caso de acoso laboral, hay varias herramientas a tener en cuenta.

Las políticas internas de la empresa son clave

La primera, quizá por ser la más transversal, tiene que ver con la política interna de la empresa.

Queremos decir que, si la dirección de la empresa no le da importancia al mobbing, es mucho más complicado que el resto de trabajadores se lo dé.

Por ello, lo primero en lo que debemos trabajar es que sea un pilar central dentro de la comunicación interna.

De ahí pasamos a la formación y a la sensibilización

Una vez lo tenemos, es mucho más sencillo dar el paso y proponer tanto formación como sensibilización. El objetivo es que todo el mundo dentro de la empresa aprenda a gestionar de forma más efectiva los conflictos y se tengan claras las reglas del juego, con todos los protocolos que existan dentro de la empresa.

Canal de denuncias, algo en lo que desde Dialenga podemos ayudarte

Desde el año 2023 hay una ley en España que obliga a las empresas a tener un canal de denuncias interno. A esta ley se la conoce como la Ley de protección del denunciante.

Es obligatorio en empresas de más de 50 personas y en algunos casos, más pequeñas, como partidos políticos o sindicatos, por ejemplo.

Si quieres saber más acerca del canal de denuncias de Dialenga, lo tienes aquí.

Seguimiento y evaluación, los grandes olvidados

Por parte de la empresa también va a ser necesario tener un comité que haga seguimiento y evaluación, no sólo de los casos de acoso laboral en la empresa, sino también de cómo están funcionando todos los protocolos para tener la situación controlada.

¿Y cómo se gestiona por parte del trabajador que está sufriendo mobbing?

Por supuesto, la peor parte en esta historia siempre es para la persona que está sufriendo el mobbing.

El primer paso sería ponerlo en conocimiento de la empresa

Es muy fácil escribirlo, pero el primer paso sería ponerlo en conocimiento de la empresa a través del Canal de denuncias o de forma directa.

El problema aquí es que, en muchas ocasiones, un trabajador puede no fiarse de los canales oficiales de la empresa, y más aún cuando es algo institucionalizado.

Por ello, debes saber que existe la posibilidad de comunicarlo incluso a la Inspección de trabajo.

Recopilar información del acoso

Una de las partes más feas es que, además de sufrir acoso, un trabajador debe demostrarlo. Para ello, existe una fase de recopilación de pruebas: emails, apuntes en una libreta cuando ocurre el acoso, qué sucedió, qué personas estuvieron implicadas, en qué fecha y qué hora….

En este punto te recomendamos que consultes con un profesional.

Búsqueda de testigos e informes médicos

Otro de los puntos muy a tener en cuenta es que, de cara a demostrar el acoso laboral, seguramente necesites testigos. Es una de las cosas que más te va a costar.

También estaría bien que tuvieras a mano los informes médicos, que normalmente vienen por las consecuencias que va dejando sufrir el mobbing laboral durante el proceso.

El mobbing laboral es algo muy serio

Como ves, el mobbing laboral es algo muy serio y que no debemos tomarnos a la ligera.

Esperamos que esta guía te sirva para conocer los mecanismos e incluso ponerle palabras a hechos que, muchas veces, desconocemos.

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