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    ¿Sirve para algo trabajar la experiencia de empleado en tiempos de crisis?

    Desplome financiero, ERTE, confinamiento, pandemia global,… Hoy, más que nunca, es el momento de ofrecer la mejor experiencia posible a nuestros empleados.

    ¿Sirve para algo trabajar la experiencia de empleado en tiempos de crisis?

    La Experiencia de Empleado, una potente herramienta de comunicación, válida para cualquier situación.

    La Experiencia de Empleado se basa, entre otras cosas, en una sólida Propuesta de Valor que recoja iniciativas positivas, ventajas claras, medidas reales y contenidos relevantes. El objetivo es que los empleados o futuros empleados perciban que les interesa trabajar en esa empresa, hacer a la empresa deseable, un lugar atractivo para trabajar, un lugar en el que desarrollarse profesionalmente.

    Además, la Experiencia de Empleado es una potente herramienta de comunicación porque transmite el interés de la empresa por atraer y fidelizar el talento. Ya sabemos que todo comunica, lo que se dice y lo que no se dice, lo que se hace y lo que no se hace, y las políticas de Experiencia de Empleado -en las que Comunicación Interna y Comunicación Externa deben trabajar en sintonía-, comunican el interés por nuestro talento. «Tú me interesas y quiero interesarte a ti».

    Si esto es así, ¿qué debemos hacer en situaciones de crisis como la actual? Hay empresas que tienen que prescindir de una parte de su plantilla y hay profesionales que quieren cambiar pero no pueden hacerlo, no encuentran alternativas para conseguir otro empleo. ¿Es innecesario seguir trabajando en la Experiencia de Empleado? La respuesta creo que es clara: NO.

    Las personas que siguen trabajando en las empresas deben saber que siguen siendo importantes para sus organizaciones, posiblemente a cambio de algunos sacrificios que deben ser mutuos, razonables y explicados, pero que siguen siendo importantes. Y las que han tenido que salir deben saber que ha habido razones externas a la voluntad de la empresa y a su desempeño profesional para haber salido de la empresa (no olvidemos que una mala experiencia en este sentido puede ser muy contraproducente para la reputación de la empresa).

    La experiencia de empleado es ahora más importante que nunca

    La experiencia de empleado es ahora más importante que nunca.

    Insisto: todo comunica. Cuando las cosas van bien el mensaje es: «Quiero que sigas conmigo. Quiero que hagamos juntos ese viaje de desarrollo profesional». Pero, ¿qué pasa cuando las cosas van mal? El mensaje no puede ser «estás conmigo porque no puedes estar con otro», el mensaje debe ser «quiero que decidas estar conmigo cuando tengas la posibilidad de cambiar, quiero que no te vayas cuando puedas hacerlo». Si eso se consigue, la política de Experiencia de Empleado habrá sido correcta.

    De ahí la importancia de considerar la Experiencia de Empleado como una herramienta de comunicación. No olvidemos que todo el itinerario profesional está jalonado de momentos de la verdad que no son sino hitos clave en los que ir afianzando la confianza de los empleados.

    Todo lo dicho requiere mayor esfuerzo en la actualidad, un momento en el que la crisis global se ha traducido en situaciones de ERTE y teletrabajo. Los trabajadores que están afectados por un ERTE siguen siendo empleados por lo que tienen que seguir recibiendo con regularidad los mensajes de la empresa, tienen que percibir que siguen siendo importantes en este momento de impasse. Necesitan mensajes de ánimo y tranquilidad y saber que su empresa los sigue teniendo presentes.

    Por otra parte, los que están teletrabajando han perdido el contacto social. Trabajan a «ciegas» sin ver a jefes ni compañeros, celebran reuniones virtuales, no se reúnen con clientes, no hacen pausas de café con colegas, trabajan desde sus casas en condiciones que no siempre son las mejores para concentrase en el trabajo. Ellos también deben saber que su empresa sigue detrás, que sigue preocupada por ellos, por su salud y por su desarrollo. En todos estos casos la Experiencia de Empleado tiene que cambiar su fisonomía, su estrategia, pero no sus objetivos.

    En suma, la Experiencia de Empleado -una política de Recursos Humanos y Comunicación que se extrapoló a partir de las buenas prácticas del Marketing- llegó hace tiempo para quedarse y la coyuntura -por difícil que sea- no tiene que suspender o ralentizar sus actuaciones sino adaptarlas para lograr sus objetivos.

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