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    Employee lives matter, la importancia de sentirse escuchado

    Hoy la preocupación por las personas (empleados y sus familiares) es un hecho y debe instalarse en el relato empresarial.

    Employee lives matter, la importancia de sentirse escuchado

    Gestionar personas es gestionar expectativas, actitudes y emociones.

    Hace ya unos cuantos años (bastantes) se produjo un cambio accionarial en la empresa en la que trabajaba y se incorporó un nuevo equipo directivo. El director de mi área antes de hablar con cada uno de los responsables de las distintas líneas de producto decidió enviarnos un correo electrónico para preguntarnos qué carencias observábamos, que cosas cambiaríamos y qué sugerencias proponíamos al nuevo equipo directivo. Evidentemente, la iniciativa me pareció excelente.

    Me tomé unos minutos para pensar mi respuesta y me fui a tomar un café. En la máquina del café (uno de los principales interfaces de comunicación interna cuando íbamos a las oficinas) me encontré con el director ciertamente cariacontecido. Me sorprendió verle así pero como todavía no le conocía lo suficiente se me ocurrió comentarle que había recibido el correo y lo acertada que me parecía la iniciativa. Es más, le comenté: «Creo que eso va a generar una buena impresión porque nos gusta sentirnos escuchados. Vas a quedar muy bien».

    Mi sorpresa fue cuando me respondió: «Ya, ¿y lo mal que voy a quedar cuando la gente se dé cuenta que no voy a poder hacer la mayoría de las cosas que me van a pedir?».  Pensé que se ponía la venda antes de tener la herida, pero lo que había sucedido es que por error el correo se había enviado a todo el personal del centro de trabajo en vez de sólo a los mandos intermedios, como era su intención.

    La anécdota ilustra muy bien algunas cosas que hay que tener muy presentes en comunicación y, sobre todo, en comunicación interna, en la comunicación con las personas con las que estás trabajando todos los días. Ante todo, enviar los mensajes al público al que te quieres dirigir. Si son todos, son todos. Después, no despertar expectativas que no sabemos si vamos a poder cumplir. Pero, también hay una lectura muy positiva. Una comunicación como la de la anécdota demuestra preocupación por las personas, que nos importan y que queremos saber qué necesitan y, si está en nuestras manos, satisfacer sus necesidades.

    ¿Cuál es el clima laboral ahora?

    Teletrabajo: Desconexión hiperconectada

    Hoy la preocupación por las personas (empleados y sus familiares) es un hecho y está instalada en el relato empresarial. Y más en estos momentos en los que la distancia es el denominador común de muchos trabajos. El teletrabajo produce una especie de desconexión hiperconectada. Estamos conectados con todos pero desde la soledad de nuestras casas. Es necesario sentirse parte de la empresa, parte del equipo, parte del proyecto. Antes, cuando íbamos todos los días a la oficina, se hacían encuestas de clima laboral normalmente cada dos años. Después, con la generalización de la tecnología, algunas empresas dejaron de hacerlas porque la información que ofrecían se entendía que llegaba con demasiado retraso para tomar decisiones. Ahora que no estamos, que no nos vemos, que no nos vemos en la máquina del café, ¿cómo sabemos cuál es el clima laboral?

    Recientemente Carmen Valdés, Directora de Recursos Humanos para Europa de Wolters Kluwer Tax & Accounting, explicaba que el acuerdo de teletrabajo al que habían llegado con sus empleados recogía el mantenimiento de las condiciones laborales incluso en materia salarial. No se habían producido cambios ni siquiera en los beneficios sociales (incluidos los vales de comida). Incluso se había añadido una compensación económica por los gastos de trabajar en casa (conexión a internet, entre otros). Pero, con todo, la compañía había llevado a cabo una encuesta a fin del año pasado para conocer cómo se sentían los trabajadores.

    Gestionar personas es gestionar expectativas, actitudes y emociones y a la percepción objetiva de las condiciones que ofrece la empresa hay que contraponer la percepción subjetiva de las personas. Al cabo, la que vale. Es importante saber qué necesitan, cómo perciben la realidad, si están satisfechos con la situación y con las medidas arbitradas desde la dirección. Pero, lo que es más importante es que tengan la percepción de que no están solos, de que queremos saber cómo se sienten. En definitiva, de que la vida de los empleados importa.

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