Skip to main content

Solicita una

demostración

sin compromiso.

















    Este sitio está protegido por reCAPTCHA y aplican la
    política de privacidad y
    condiciones de servicio de Google.


    Desconexión digital y movilidad, una paradoja tecnológica

    Flexibilidad horaria o desconexión, teletrabajo o reducir la exposición a la tecnología, … Son muchos los debates abiertos y razones para ello no faltan.

    Desconexión digital y movilidad, una paradoja tecnológica

    La tecnología sigue trayendo grandes beneficios a la misma velocidad que genera debate y controversia.

    Hace unos años se comenzó a hablar de desconexión digital a propósito de la generalización del uso de los dispositivos móviles en el ámbito laboral. El hecho de llevar el correo electrónico o la agenda de teléfonos del trabajo en el bolsillo o de tener acceso a través del portátil de casa hacía que algunos trabajadores alargaran sus jornadas laborales y que muchos jefes enviaran correos electrónicos fuera del horario laboral o incluso en fiestas y fines de semana. Estos abusos llevaron a llamar la atención sobre la necesidad de regular la llamada «desconexión», dado que muchas personas eran incapaces de olvidarse de los dispositivos móviles en su tiempo libre.

    En España el derecho a la desconexión digital finalmente se recogió en la Ley Orgánica 3/2018, de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales. Como siempre, el que este derecho esté amparado por la ley no garantiza que se respete por parte de todos, pero al menos ofrece cobertura legal para poner coto a los abusos.

    Mientras se buscaba amparo legal al citado derecho la tecnología, como siempre, seguía avanzando y sobre todo la ligada a la movilidad. Es evidente que tecnología y movilidad son dos puntos fuertes del desarrollo de una sociedad y que, en términos generales, aporta muchas más ventajas que inconvenientes. El ámbito de la empresa no es una excepción. Este binomio impulsa el teletrabajo (y el «tele-todo») y ofrece flexibilidad y versatilidad. Por ello la obsesión de los Gobiernos por cablear sus países y mejorar la cobertura de Internet y la de las empresas por ampliar su grado de digitalización. La batalla por la digitalización ha sido una prioridad para las Administraciones Públicas y para las empresas.

    Y en esto llegó la pandemia y la obligación de recluirnos en nuestras casas. Una de las consecuencias inmediatas fue que, las empresas en un avanzado grado de digitalización fueron capaces de continuar con su negocio con cierta normalidad y las que no estaban preparadas, sufrieron las consecuencias. Pero para lo que no estaban preparados muchos trabajadores y muchos jefes fue para teletrabajar. Por esa razón empezaron a alargarse las jornadas laborales, se produjo un cierto caos en la organización de los horarios y llegaron las quejas culpando a la tecnología de la imposibilidad de desconectar.

    ¿Cómo afecta esto al área de Recursos Humanos?

    Desconexión Digital, ¿cómo afecta a RR.HH.?Es sorprendente cómo una herramienta que tantos beneficios aporta en todos los ámbitos, fuera considerada culpable de una situación sobrevenida para la que no estábamos preparados, a pesar de llevar años hablando de la transformación digital.

    En el ámbito de la empresa Recursos Humanos es una de las áreas que más se ha beneficiado de la digitalización. Ha flexibilizado las relaciones laborales, permite extender la formación sin barreras físicas, facilita la comunicación y ha acelerado la gestión previsional con la introducción del big data. Curiosamente la obligación de estar confinados ha coincidido con un momento de explosión tecnológica que ha hecho posible la continuidad de los negocios y ha evitado el aislamiento de la sociedad desde la realización de videoconferencias o reuniones a distancia, hasta la asistencia a acciones formativas sin olvidar todas las aplicaciones lúdicas.

    Sorprende esa cierta aversión a la tecnología en un mundo cada vez más digitalizado. ¿Por qué? Posiblemente por uno o varios factores de los factores que cito a continuación.

    La falta de acciones formativas por parte de las empresas sobre el uso de la tecnología. La obsesión por la hipercomunicación hace que muchas empresas no cuenten con protocolos de teletrabajo que den pautas a jefes y empleados, que no tengan una cultura respetuosa con la privacidad y el tiempo libre o que no formen a sus mandos para evitar ser invasivos en sus comunicaciones.

    Otra posible causa es la adecuación (o falta de la misma) de las reivindicaciones laborales a la realidad tecnológica. En muchas ocasiones los sindicatos siguen manteniendo una dialéctica más propia de la revolución industrial que de la era digital. No se pueden poner puertas al campo y, por tanto, para muchos es difícil entender la petición de que los robots coticen a la seguridad social o que los empleados queden absolutamente desconectados al terminar su jornada laboral cuando además esta es cada vez más flexible. Es más, ¿cuál sería tu horario laboral si tuvieras un horario totalmente flexible?

    Y por último considerar también el doble rasero con el que se utiliza la tecnología a nivel personal. Molesta que nos lleguen mensajes de la empresa fuera de horario laboral pero utilizamos, por ejemplo, nuestro portal del empleado en cualquier momento para hacer gestiones que hace años requería esperar al día siguiente para hacer una llamada telefónica en horario laboral, además de estar pendientes del móvil en todo momento y hacer uso de la tecnología para conectar con todo tipo de servicios a cualquier hora del día.

    Es bastante probable que algunos de estos últimos puntos que hemos mencionado resulten controvertidos, porque realmente lo son, pero esperamos que al menos animen a la reflexión.

    Deja un comentario

    Deja tu comentario

    ¡Prueba Dialenga 1 mes gratis!

    Descubre todas las prestaciones con las que mejorar en la comunicación interna de tu empresa. Una gestión sencilla, rápida y eficaz con la que conectar con tus empleados.

    Solicita tu demo
    Subir